jueves, 24 de mayo de 2012
Mar..
Soledad. Aliento helado que se aferra a tu alma. Realidad difusa, incansable ceguera de lo desconocido. ¡Oh, triste encierro del pétreo corazón!. ¿Adonde guiaré mis confusos pasos?. El horizonte lejano se ríe. Llévame contigo, viento, juguemos a volar. La libertad tiene un sabor agrio. No hallo una salida, éste pozo negro, a mis interminables dudas. ¿Quién podrá ayudar a esta solitaria alma? Dolor. La distancia, gran amiga, se prepara para saltar sobre tu felicidad y pisotearla. Demasiadas preguntas. ¿Hasta cuando durará este infierno que abrasa mi pesar? Yo y la soledad, juntos, de la mano, proseguimos el camino buscando una respuesta que jamás llegará. Sueños marchitos. Fugaz esperanza. La felicidad huye para encontrar un nuevo cuerpo del que alimentarse. Tiéndeme la mano y salgamos en busca del lugar de los sueños. Palabras. De ánimo, de sufrimiento. ¿Pero que son las palabras? Mi corazón en una botella, roto. Arrójalo al mar, su vida terminó. Y yo con él.
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